Europa se acerca a la hora de la verdad. La situación actual de los mercados financieros permite afirmar que la cuenta atrás ha comenzado. En el momento actual, aparte de Grecia, el sector financiero español constituye el principal foco de preocupación. No resulta fácil de explicar cómo hemos pasado de tener unas entidades solventes, saneadas y rentables ('el sistema financiero más sólido del mundo') a ser el foco principal de los mercados y analistas financieros internacionales y formar parte del núcleo de la crisis europea.
En primer lugar, es obvio que detrás del deterioro de los activos bancarios, está el estallido de la burbuja inmobiliaria y la pérdida de valor de suelos y promociones. Pero no menos importante, ha sido la gestíón del proceso de crisis que no solamente no ha conseguido parar el deterioro creciente de las entidades sino que ha logrado establecer un escenario de entidades zombies sometidas a una incertidumbre y riesgo regulatorio crecientes.
El proceso de reconversión de las Cajas a través de SIP's, si bien consiguió superar el 'veto autonómico' sobre los Organos de Gobierno de algunas entidades, permitió la subsistencia de estructuras antiguas y nuevas en un proceso demasiado lento, demasiado dilatado en el tiempo, sin ninguna depuración sustancial ni de estructuras ni de responsabilidades. A este escenario de crisis se han ido añadiendo, una tras otra, regulaciones que no han conseguido restablecer la confianza en el Sector financiero español sino que han aumentado las sombras proyectadas sobre el mismo. 
