Entre la declaración de Trichet (‘los ciudadanos europeos no admitirían un segundo rescate bancario') y la de Barroso ('hay que recapitalizar urgentemente la banca') han transcurrido tan solo 5 meses. ¿Qué ha ocurrido? la crisis de la deuda se ha agudizado. Como era previsible, los problemas que no se resuelven, se acaban agravando.
La crisis bancaria y la de la deuda son dos caras de la misma moneda que se retroalimentan entre sí. Por eso, recapitalizar la banca solo tendría sentido si, al mismo tiempo, se pone en marcha una salida para la resolución de la crisis de la Deuda de los países periféricos. La resolución de la crisis bancaria es inseparable de la salida que se dé a Grecia, máxime teniendo en cuenta que la crisis de la deuda griega ha traspasado la frontera de los países periféricos (PIIGS) y amenaza a los países nucleares, singularmente, Bélgica y Francia. No solamente se ha extendido al sector bancario sino que se ha convertido en una crisis del Euro y, más allá, del propio proyecto europeo en su conjunto.